¿Nos estamos olvidando de pensar? En una sociedad inmersa en el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación, en una búsqueda continua de satisfacer nuevas necesidades, se nos planten varias cuestiones, tales como, ¿afecta este nuevo campo de conocimientos y accesibilidad a la información en nuestras formas de pensar y raciocinio?, ¿somos conscientes del manejo y gestión de estas tecnologías en materia de educación?, ¿se están incorporando de manera adecuada las nuevas herramientas en las aulas?, ¿el desarrollo de aplicaciones tecnológicas es paralelo al desarrollo personal del alumnado?. Todas y cada una de estas cuestiones, abarcan un amplio abanico de opiniones y pueden generar grandes debates, pero vamos a plantear algunas realidades que se pueden apreciar hoy en día en gran parte de nuestros jóvenes.

Capacidades de pensamiento.

“No se razonan las respuestas” o “los alumnos no piensan” son afirmaciones frecuentes que se encuentran entre los docentes, que alegan una falta de habilidades o capacidades de pensamiento entre el alumnado. Pero la cuestión no debe plantearse desde un único punto de vista que solamente responsabilice de este hecho a los alumnos, sino que debe hacerse incluyendo al resto de los participantes en el proceso educativo, que engloba a padres y docentes, reflexionando sobre si se están tomando las estrategias adecuadas para fomentar las habilidades intelectuales del alumnado.

Podemos entender las habilidades intelectuales como el conjunto de aptitudes que optimizan el aprendizaje de nuevos conocimientos. Desde un enfoque docente es el conjunto de aptitudes que debemos potenciar para ayudar al niño o estudiante a desarrollar su proceso de comunicación más eficaz, como lo son la expresión oral y escrita, la lectura o la investigación.

Deficiencias en el alumnado.

Actualmente encontramos demasiadas deficiencias dentro del alumnado  en ámbitos de comprensión lectora o resolución de problemas. Según estudios publicados, más del 80 % de los alumnos tienen falta de hábito lector, compresión de expresiones lingüísticas, pensamiento reflexivo y crítico, razonamiento sistemático e imposibilidad de jerarquizar conceptos entre otros. Sin embargo, la mayoría de los alumnos, y desde edades tempranas, no tienen ningún problema a la hora de utilizar la tablet, el teléfono móvil, redes sociales, etc., son unos verdaderos nativos digitales.

El mayor problema es que muchos de ellos están creando un rechazo a cualquier ejercicio o actividad que conlleve un esfuerzo mental, lo que supone una barrera u obstáculo cada vez que van avanzando en su etapa formativa suponiendo para ellos gran frustración y mayor rechazo a los estudios.

Por todo ello, es de vital importancia potenciar las actividades o metodologías de pensamiento eficaz, referido a la aplicación competente y estratégica de destrezas de pensamiento y hábitos de la mente productivos que nos permiten llevar a cabo actos meditados de pensamientos, como tomar decisiones, argumentar y otras acciones analíticas, creativas o críticas. Actualmente están ya diseñadas muchas actividades para potenciar las destrezas y rutinas de pensamiento en las aulas, estructuradas para que los alumnos realicen diversas actividades de reflexión, a menudo combinándolas entre sí, y en el contexto de diversas actividades de reflexión permanentes, con el fin de lograr sus objetivos. De esta forma se pretende que los alumnos se apoyen en sus habilidades y busquen la solución al problema, ajustando el enfoque hasta quedar satisfechos con el resultado.

A su vez, el desarrollo y razonamiento actúa de forma positiva en la motivación de los alumnos creándoles un suplemento de confianza en sí mismos, lo que podemos llamar como la motivación basada en la autoeficacia. De forma general, cuando el alumno trabaja y desarrolla sus habilidades intelectuales avanza en el grado de consecución de los objetivos traduciéndose esto en una mejora de los resultados de aprendizaje, una mayor seguridad y desarrollo personal. En el lado contrario, si los alumnos se atascan o frenan su avance en el proceso esto puede llegar a crear una barrera mental que les haga entrar en una espiral de la que muchos no consiguen salir. A modo de ejemplo vamos a exponer un caso muy frecuente con los alumnos en la asignatura de matemáticas.

En base a todo lo anterior podemos concluir que se debe hacer un esfuerzo por parte de toda la comunidad educativa en potenciar las destrezas de pensamiento de nuestros alumnos, apoyándonos de las herramientas que las TIC nos proporciona pero sin olvidar ni dejar de lado todas aquellas estrategias necesarias para la apertura mental, aptitud de trabajo en equipo, respuesta rápida a los cambios, eficiencia y rapidez, concentración y, entre otras,  en la búsqueda de un aprendizaje significativo que contribuya a un adecuado desarrollo personal y social.

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