Cómo afrontar el confinamiento

Si bien es cierto que la cuarentena es una situación extrema y excepcional a la que el ser humano no está acostumbrado, debemos saber ver que incluso encerrados en casa tenemos múltiples posibilidades y opciones de ocio que nos ofrece el mundo globalizado en el que nos encontramos actualmente. Desde luego, resulta evidente que las circunstancias no son las mismas en un confinamiento de la Edad Media que en uno del 2020. 

Ahora bien, ¿es una situación agradable? La respuesta corta es NO, la larga es algo más compleja. En general, el ser humano es un ser social que necesita relacionarse con los demás, ya lo decía Fallaci “Un hombre que no habla con nadie y al que nadie habla es como un pozo que ninguna fuente alimenta: poco a poco el agua que contiene se estanca y acabará por pudrirse y evaporarse”. Indudablemente, establecer conexiones con los demás es importante para nuestro bienestar psicológico. Sin embargo, se deben analizar las características de la sociedad actual, y es que ya no necesitas salir a la calle para hablar con los demás. Disponemos de chats, llamadas telefónicas, videollamadas o incluso juegos online. 

De hecho, tanta es la falta de necesidad de salir a la calle que han sido descritos fenómenos como el denominado “Hikikomori”. Este fenómeno ha sido estudiado en Japón originalmente (aunque se sabe que en la actualidad existe en muchas partes del mundo), como el “encierro” voluntario al que se someten los jóvenes durante semanas o incluso meses, en el cual el único contacto que tienen es a través de internet. 

Cabe destacar la palabra “voluntario”, y es que no es lo mismo que nos quedemos en casa porque nos apetece descansar, que tengamos la obligación de hacerlo. 

A todo esto, está claro que el impacto psicológico del confinamiento puede ser tal que afecte a nuestro nivel de ansiedad o incluso a nuestra autoestima. Sin embargo, no debemos ignorar que esta es una situación transitoria, que acabará y que podemos aprovechar para “conectar con nosotros mismos”. 

Reflexión personal y autoconciencia

Podemos beneficiarnos de este “parón” general para conocernos más a nosotros mismos. Para conectar de nuevo con nuestro yo. Esto no podemos hacerlo en nuestro día a día, en el que tenemos mil obligaciones. Y es que debemos servirnos de esta situación para de verdad realizar un “parón” de obligaciones.

Sería interesante que escribiéramos… podemos hacerlo en formato diario escrito o incluso audiovisual (grabándonos en vídeo), reflexionando sobre nuestras sensaciones y sentimientos. Es importante que no obviemos todos aquellos pensamientos y sentimientos que nos resulten negativos, ya que todas las emociones valen y todas forman parte de nosotros. Resulta interesante volcarlo todo y reflexionar sobre ello cuando esta situación cese. 

Otra opción que tenemos al alcance fácilmente en internet, es escuchar y/o ver videos de ASMR. El ASMR (Autonomous Sensory Meridian Response o Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma), es un proceso biológico en el que se siente una sensación subjetiva de placer al escuchar, tocar y/o ver ciertos estímulos. No todo el mundo siente ASMR, ni todos lo hacen de la misma manera. Pero es una buena oportunidad para que compruebes si tú eres capaz de beneficiarte de este fenómeno. En Youtube tienes múltiples canales que se dedican a ello, por ejemplo, de habla hispana, como es Ana Muñoz.

Como recurso de relajación, podemos hacer uso de un montón de vídeos y sonidos que encontramos en Youtube. Se trata de estar en un sitio tranquilo, sin ruidos, con luz tenue… y nos podemos acompañar de música relajante. Un buen ejemplo para relajarnos entrando en conexión con nuestro cuerpo: Marconi Union – Weightless  o, si te gusta más la música con sonidos ambientales.  Lo más importante es que investigues y busques lo que más te puede relajar.

Como conclusión en este apartado, es importante destacar que reflexionar sobre uno mismo y sobre nuestro entorno no es rumiar ni sobrepensar. Cuando seamos conscientes de que el pensar o reflexionar nos hace daño, automáticamente debemos cambiar y realizar otra actividad. No debemos nunca forzar un recurso ni llevarlo al límite. Lo breve, si bueno, dos veces bueno. 

Ocio y tiempo libre en casa

A todo lo dicho anteriormente, podemos y casi debemos añadir el ocio “pasivo”. Este ocio tiene como objetivo básico entretener y “despejar” nuestra mente. Tenemos a nuestra disposición plataformas donde tenemos una gama insaciable de películas y series. 

Si aún no te has iniciado en profundidad en el mundo del séptimo arte, hay muchos blogs y vídeos donde recomiendan títulos según tus características y gustos. Sin ir más lejos, en la plataforma Netflix te recomiendan en base a unas preguntas que te hacen. 

Por otro lado, tienes opciones de ejercicio físico en casa sin necesidad de material. Uno de los canales más conocidos en Youtube es Gym Virtual. Es completamente gratuito y te ofrece incluso rutinas de 15 días y calendarios de ejercicios con objetivos. 

Además, este sería un buen momento para “engancharnos” a un buen libro. Hay muchas webs que nos recomiendas libros en base a nuestros intereses, algunas de ellas son: Qulibroleo.com  o Book Suggestions Ninja. 

En ocio y tiempo libre en casa, no podemos olvidarnos de compartir tiempo con los demás. Si resulta que compartes confinamiento con tus familiares o compañeros de piso, es un buen momento para charlar, conocerse mejor, jugar a juegos de mesa, hacer recetas juntos… Y si el confinamiento lo pasas en solitario, puedes hacer videollamadas con tus amigos o familiares. 

Y, por si fuera poco, muchos “influencers” a través de sus redes sociales están haciendo directos y juegos para despejarnos y charlar. 

¿Y si tengo hijos?

Todo lo anterior es muy fácil… siempre y cuando no tengas hijos. Los niños son la población que más afectada puede estar con esta situación de encierro. Pueden mostrarse nerviosos, impacientes, desesperados… 

Y muchas veces, todo esto lo pueden sentir también los padres. Estar 24 horas intentando “evitar” que el niño se aburra o se ponga nervioso, es realmente agotador. 

Es muy importante que sepas que no tienes porqué evitar que tu hijo se aburra. Debes inculcar en él la idea de que no siempre tenemos que estar entretenidos por un agente externo, sino que a veces el entretenimiento puede venir de nuestro interior. De nuestras ideas, de nuestra creatividad… 

En base a esto, te recomiendo que hagas uso de agendas visuales (los puede hacer imprimiendo o recortando y dibujando con tus hijos), en las que organices el día. Por la mañana, junto a tu hijo pegan todas las actividades que debemos hacer en el día. Algunas actividades no serán de su agrado, como leer o estudiar, pero es importante que sepa que después de esa actividad que no le gusta viene una que sí. De esta forma, el niño se “mentaliza” y anticipa la organización del día y no se “desespera” ante la incertidumbre. Entre estas actividades podemos incluir: leer, hacer actividades de clase, ejercicio físico, recetas… hay mil posibilidades. 

Aquí te enlazo una web para trabajar con los niños tareas del cole: Mundo Primaria, y webs en la que te dan ideas sobre juegos para realizar en familia: conmishijos.com,  bebesymas.com Andaluciaesdigital.es.

Preparación y vuelta a la normalidad

Al fin y al cabo, esta situación tan extrema que estamos viviendo y que ya las autoridades nos han informado, nos puede servir para reflexionar como sociedad. Todo esto nos puede hacer ver errores que cometemos en esta vorágine y estrés en el que vivimos, y poder relativizar más. 

Todo esto nos hará valorar mucho más los momentos que tenemos y los pequeños detalles. 

¡Ánimo y adelante siempre! 

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